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(Fotos: AGRomero)(©Copyright)

¿Qué os parece esta imagen? Es del desfile de Pilar Vera en Simof 2014.

¿Y ésta otra?

Ésta es del desfile de Pepa Garrido en We Love Flamenco 2014.

¿Alguien duda de la calidad de ambas diseñadoras?

Creo que todos tenemos claro su prestigio, al igual que de otros grandes nombres del sector.

Pero lo que sí nos está llevando a dudar del futuro de la moda flamenca es este caos que se ha creado de pasarelas flamencas y diseñadores que surgen como setas por cada esquina.

Si sumamos y echamos un ojo al programa de 2015 tanto de Simof como de We Love Flamenco, la lista de nombres que se supone que son diseñadores de moda flamenca es casi interminable.

Las dos que aparecen en estas imágenes sí son diseñadoras, estupendas, trabajadoras y con una gran trayectoria, al igual que, por supuesto Lina, Ángeles Verano, Pol Núñez, Rocío Olmedo, Aurora Gaviño, Cañavate, JLu Zambonino, Juana Martín, Nuevo Montecarlo, MariCruz, Rosalía Zahíno, Molina Moda Flamenca... -seguro que se nos pasa por alto alguno-. Todos ellos tienen años de experiencia.

Y sí, claro que hay que dejar sitio a los nuevos valores, que los hay y algunos que apuntan bien fuerte, pero cada cosa en su sitio. No se puede ser diseñador de la noche a la mañana porque a una o uno se le antoje de pronto que va a inventar un traje de flamenca. Y además, que va a ser original.

Para empezar, con lo segundo pasa que se desvirtúa la esencia de nuestro traje regional y a veces ocurre que la pasarela es -con perdón- un mamarracho.

Y para seguir, ser diseñador implica unos conocimientos no sólo de cómo coger unas tijeras, cortar un patrón y coser, que también es fundamental, al igual que poseer sentido de la estética, pero también hay que tener cultura de moda, saber Historia y no sólo la de la moda, tendencias de otras décadas, evolución de la moda.

También el creador debe estudiar la idea que le ronda por la mente para ver si se podrá hacer realidad y cómo, tener conocimiento de los colores y tejidos, de sus propiedades...

No, no es tan fácil aunque últimamente a veces sí lo parezca.

A todo esto se suma un excesivo afán por el 'yo tengo un cartel más amplio', con más días y más nombres que nadie. A lo mejor la liamos desde este BALCONCITO, pero no puede rellenarse una pasarela con cualquiera y como sea para lograr hacerse con la hegemonía de los desfiles de moda flamenca.

Unos diseñadores eligen pasarela según el precio que tengan que pagar por desfilar y por hacerlo en un lugar más céntrico; otros, porque prefieren un espacio impactante, con gran infraestructura y en donde el protagonista sea el traje de flamenca y no ocurra que el espacio en donde se celebre el evento pueda desvíar la atención del espectador.

O llega a ocurrir que otros no quieren compartir espacio con quienes no llegan al nivel.

Todas son opciones válidas, ya que cada uno es muy libre de buscar su interés como mejor le parezca.

Pero al final se da una situación que puede llevar a que haya nombres que no salten a escena y que deberían ser fijos en cualquier cartel que se precie.

Seguimos sin comprender por qué en esta ciudad la moda no se une, cuando los diseñadores y empresarios del sector, al final, tienen todos el mismo objetivo. Sacar adelante su trabajo y obtener el reconocimiento del público, como le ocurre a todo ser humano. Lo normal, vaya.

En la MBFWM (Cibeles) no desfila cualquiera. Ya, no nos vayan ahora a decir que aquello es el corralito de algunos, porque, aunque así fuera, Cibeles sí tiene nivel, al menos a priori. Además, están unidos en una sola asociación (ACME) y cuentan con un fuerte apoyo por parte de las administraciones. 

Por todo ello, esos grandes nombres que participan en la pasarela madrileña son susceptibles de ser endiosados cuando triunfan o de ser vapuleados cuando no aciertan; ya espabilarán para la próxima edición.

Pero en estas pasarelas de las que hablamos, las de esa moda flamenca tan nuestra, ¿podríamos hacer lo mismo o, en el caso de una crítica negativa, estaríamos hundiendo a una pequeña empresita que no para de trabajar durante el año y que se ve con el agua al cuello por tanto intruso sin estudios?

Jóvenes valores, por favor, preparaos bien porque la Moda -también la flamenca- lo merece.

Ahora sólo nos toca esperar -ya queda poco- a ver qué nos proponen todos, consagrados y recién llegados, para esta temporada flamenca. Seguro que podremos encontrar muchas propuestas bien bonitas y acertadas.
Loewe (Foto: Loewe.com)
Leyendo una entrada en Tela de Moda, de mi amiga y maestra Clara Guzmán, me he dado cuenta de lo muy de acuerdo que estoy con ella, y he pensado en escribir esto a ver si la unión hace la fuerza y alguien nos lee a estas dos periodistas de carrera de fondo, profesión, vocación y licenciatura en la Facultad de Periodismo. Fueron cinco años mínimo de estudios (más masters y demás añadidos) que, aunque haya quien los eche por tierra, sí sirven y mucho, y si no, busquen un poco por webs y blogs varios y comparen, aunque pueda estar mal decirlo. Pero esta es otra historia, vuelvo al tema.

Clara habla de esas grandes calles de ciudades como Barcelona o Marbella, sin olvidar a Madrid, plagadas de boutiques, tiendas patrias y firmas de postín para tarjetas oro y platino, esas millas de oro que cuajaron en estos lugares y que aún siguen atrayendo a marcas y creadores y que en Sevilla pincharon más que una pandilla de erizos (con excepciones como la española Loewe, con clientes fieles que se extienden por todo el planeta).

Esas calles están llenas de moda internacional y nacional, con grandes firmas como aquellas con las que se le hacía la boca agua a Julia Roberts en Pretty Woman y que volvían locas a Meryl Streep y Anne Hathaway -por diferentes motivos- en El Diablo viste de Prada, o que crearon Historia con mayúsculas con Audrey Hepburn... Ésas que hacen que los ricos, los de verdad, incluso se desplacen desde sus lugares de origen para ir de compras, como ocurre con Nueva York, París, Londres y Milán, entre otras.



Hace unas semanas me decía Elio Berhanyer que la Alta Costura siempre tendría éxito porque siempre hay gente rica, y al ratito era Modesto Lomba quien me aseguraba que no tendría futuro alguno en la situación actual, no por que haya o no haya crisis, sino porque la gente no se gasta el dinero y porque no hay ayudas para promoción en las administraciones y lograr que esto cambie, que mira los franceses lo bien que lo hicieron.

Todo eso podría haber funcionado en la milla de oro sevillana si se hubiera hecho caso a tantas voces silenciosas que reclaman ayuda desde hace bastante tiempo.

En lo que hay que gastar esfuerzos es en ayudar al empresariado, que es quien da trabajo al trabajador (aunque suene redundante), hay que apostar con gran fuerza y con todos los medios habidos y por haber por promocionar Sevilla, que atractivos tiene de sobra. Y conseguir que esos ricos de Elio acudan a Sevilla a comprar y que llegue turismo de nivel 'pudiente' de verdad, a ver si se consigue que los diseñadores de Sevilla no sigan dándose tortas por salir corriendo a intentar triunfar en Madrid, como unas Linas Morgan o Alfredos Landa de pro.

La moda es un gran negocio que mueve millones y millones, que cuenta también con más millones de adeptos y que da trabajo a un sinfín de personas que mantienen a sus correspondientes familias. Y eso hay que tenerlo en cuenta.

Pero lo primero para que eso ocurra es que la ciudad (la que engloba a todos) abra su mente, salga de ese ombligo de 'Sevilla es lo mejó der mundo' y se culturice, es decir, que aparte de estudiar, conozca otras culturas y costumbres igual de válidas que las nuestras.

Pero cuidado, no caigamos en el error del todo vale y nos volvamos más modernos de la cuenta, que parece que se empieza a caer en ese bache, a la vista de lo que se mueve por algunos saraos de moda de los cada vez más numerosos que brotan por la ciudad, que a veces podrían confundirse con un baile de máscaras.

Todo NO vale, NO todo el mundo entiende de moda, a todo el mundo NO le queda bien todo lo que se ponga, todo el mundo NO tiene veinte años para lucir piernas y larga melena, y SÍ, también son necesarios los diseñadores que saben vestir a las señoras que van cumpliendo años, igual de necesarios que esas mismas señoras tan elegantes y que van llegando a cierta edad y siguen sabiendo estar a la moda.

En realidad se reduce a tres conceptos: saber estar, ser elegante y tener educación y estilo. Y si además el bolsillo lo permite, estar 'viajada'. ¿Un ejemplo? Sarah Jessica Parker en la gala MET 2013. Perfecta. También se lo pareció a los responsables de VOGUE que le dieron su portada.




Hablamos de Moda, y todo NO vale

by on martes, agosto 13, 2013
Loewe (Foto: Loewe.com) Leyendo una entrada en  Tela de Moda , de mi amiga y maestra Clara Guzmán, me he dado cuenta de lo muy de acuerd...